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domingo, 23 de junio de 2013

LAS AMIGAS DE LO SANO

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro.


Me considero asquerosamente rica entonces. Poseo unos cuantos lingotes de un valor incalculable dentro de mi particular caja de caudales. La amistad, puede aparecer un día cualquiera a cualquier hora, no te avisa de su llegada, tampoco de su marcha, aunque se empeñe mi querida Anastasia en aniquilar la nuestra.

Leí no sé dónde, que no todas las amigas son para lo mismo. Me explico: están las confidentes, las del café, las de las risas, las de ir de compras, las del trabajo, las de pasar un rato… y así podríamos estar hasta el día del juicio final. Nada hablaba sobre las amigas de lo sano. Título honorífico con el que fuimos bautizadas por una de las componentes del grupo. Llamémosle Anastasia, aunque ese no sea su verdadero nombre, sólo unos privilegiados conocen el porqué de ese seudónimo.

Durante el tiempo que coincidimos desempeñando nuestro trabajo, no firmamos ninguna cláusula donde dijera que debiéramos ser amigas además de compañeras. Fue una libre elección, aprobada por unanimidad. Cinco vidas totalmente distintas, que consiguieron por unas horas formar una sola vivencia.

Un día cualquiera, apareció una idea en su linda cabecita:
-          Puesto que todas estamos sanísimas de la muerte… ¿por qué no comer todas juntas a una hora determinada?
Dicho y hecho.
Bendito whatsapp, se formó un grupo para convocarnos en la sala refectorio. A la 1 o’clock compartíamos una de las ensaladas más ricas  jamás imaginadas, hecha con cuatro ingredientes de un mísero catering de comedor de colegio. O sea, imaginación al canto.

En aquél pequeño comedor, nos concertábamos este saludable grupo. Era el momento más esperado por todas. Allí, sin prisas, sin gritos, sin niños que demandaran nuestra atención, compartíamos algo más que una ensalada con mucha lechuga.  Complicidad, risas, los momentos grises del día, los amarillos, los azules…, sueños, esperanzas, deseos…
Entre bocado y bocado, suertes y tristezas, fuimos forjando una amistad. Distintos niveles en la jerarquía hostelera: una cocinera, tres monitoras y una A.T.E, movidas por una misma pasión: disfrutar trabajando. Juro que la mayoría de las veces lo conseguíamos.

Ese grupo virtual, también sirvió para descargar tensiones y acabar o empezar el día con una sonrisa por bandera.

Las amigas de lo sano amenazan con volver.


¡¡¡¡Va por vosotras chicas!!! 



                                             


sábado, 8 de junio de 2013

LEYENDA






Pasó la noche a su lado. No le rozó para no perturbar su sueño. Esperó paciente, quieta, saboreando cada exhalación que de él escapaba. Sabía que pronto le regalaría el último.


Por la mañana, desde su rincón, vio cómo él se atusaba el largo pelo, rasuraba la barba y con un guiño de complicidad, se despedía de su propio reflejo. Él no se percató de su presencia.


Compartió el último desayuno y juntos iniciaron el viaje. Él seguro de su máquina, ella segura de lo que quería: al mejor. Antes de coger la curva ella sopló en su nuca, al final de la misma lo abrazó, convirtiéndolo en leyenda.



P.D.- Dedicado a un gran hombre, siempre estarás entre nosotros y con nosotros. A José Gallego.