martes, 31 de marzo de 2015

SEMANARIO




foto sacada de internet


 Se regalaron el eco de sus voces un lunes con sabor a nostalgia. Reñían con ese día desde la comodidad de sus lechos, y ahora adoran cada letra que compone el nombre pintándole sonrisas amables cuando entra sigiloso por la puerta de la semana.

Húmeda y fría la mañana del martes, llovía y el viento helado del norte se enmarañó con la vieja bufanda. Los besos jugaron a las escondidas al abrigo de un paraguas color primavera. El rumor de las olas abrazó la postal como el marco de un retrato en blanco y negro.

El miércoles le confió travesuras al poema de su oído. Impregnaron con su esencia la línea de la vida, la que decora la mano, y los huecos de los dedos se acomodaron declarándose devotos del calor de la piel. Encendieron sueños para regresar al caer la noche.

Amaneció el jueves en la comisura de sus labios. Las ganas asaltaron la trinchera de sus cuerpos dominando y conquistando la escondida virtualidad. Mordieron el silencio con la resonancia de sus pretensiones. Bebieron del néctar saciando su sed.

Le compraron al viernes un sombrerito verde esperanza, un manto bordado con hilo de estrellas y unos zapatitos con estampas de felicidad. En la arena escribieron deseos que el mar celoso se tragó con su lengua de espuma.

Salpicó el sábado con gotas de locura. Humedad estrellándose en sus cuerpos desnudos, mezclándose, batiéndose… bebiéndose. Ya no eran sus voces, ni sus gemidos, ni sus palabras chocando en la piel, era el deseo de quedarse el uno en el otro. De pertenecerse, de anclarse.

Brilló el sol sobre sus corazones de domingo. Estrenaron latidos nuevos, escribieron originales guiones en sus vidas, sellaron mil y una fantasía en la historia de siete días, cinco palabras y dos personas.  
                                                                                                  





jueves, 19 de marzo de 2015

CIEN CONSENTIMIENTOS

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Un día cogí mis emociones, mis sentimientos, mis latidos, mis sueños, mis ilusiones, mis… Les di forma con palabras, modelé con letras, tatué páginas en blanco y los fui depositando en este rincón. Plasmé un primer consentimiento y más tarde fueron sumándose otros más. No pensé llegar a una docena, no me veía capaz.
Celebrar con vosotr@s mi consentimiento número 100 es más que gratificante, es un honor. Gracias por ser y por estar.



Asomándose al balcón de la madrugada, consentía cosquillas en el bordado de su ombligo. Un pentagrama de confesiones colgado en el atril de su pecho mostraba una grácil sinfonía de caricias. A veces sombra, a veces luz, recogía los hilos de su voz convirtiéndolos en suaves nudos marineros, anudándolos a los deseos.

Marioneta de su pensamiento consentía que este la llevara hasta el rincón de una boca ávida de ensueños. Que una tinta invisible firmara cada trozo de su piel y de su alma, atándola a la vida. Avivaba la llama del hogar de sus ojos con cada consentimiento permitido en los albores de su locura. Quimeras danzando en el escenario de sus anhelos le daban el vuelo suficiente para alcanzar el país de los idilios.

Atada al consentimiento, siempre a la hora de las hadas, recitaba cuentos bajo el influjo de la luna. Una chistera daba el toque idóneo entre lo humano y lo divino. Una luz fantasmal y embriagadora acogía la blancura de su cuerpo, dándole una imagen entre sensual y pintoresca.

Consentía cien maneras de conquista y mil formas de llevarlas a cabo en los laberintos de su mente. Doblegar pasiones en la fresa de sus muslos, dominar las olas en la profundidad de su vientre, y vegetar dormida al son de un latido en el acantilado de un torso desnudo.

Perpetrar consentimientos.

P.D.- He aprovechado esta entrada para abusar de la palabra que da nombre al blog. Todo hecho a conciencia. Gracias por venir.



                                                                                                




martes, 10 de marzo de 2015

DE TARDE EN TARDE


 
FOTO SACADA DE INTERNET



Me abraza la juventud a tu lado, vuelvo a tener 20 años. Me enredo en tu risa grande, en tus ojos chispeantes de vida, en tus palabras sin reproches, en tus medias bromas y en tus bromas enteras. Me atrapas de tarde en tarde.

Me alejan, me atraen, me gritan, me susurran tus duendes. ¿Qué más quieres mujer? Soy la nada si no me tocas, soy humo cuando me ignoras, soy sombra si callas. Soy naufrago a la deriva en un mar sin calma.

Deja que esta noche escriba versos en la orilla de tu boca. Que sea tu vientre mi almohada. Que los rizos de tu pelo despeinen mis ganas. Que me cante el eco de un suspiro, que me envuelva tu voz de sirena. Deja que mis manos formulen deseos.

De tarde en tarde, vuelvo a tener 20 años. Tu presencia adormece mi pasado, provoca taquicardias en mi alocado corazón y remolinos en el aire que suelto cuando nuestras miradas se estrellan de frente, de lado y de medio lado.

Te bebo a sorbos, a grandes tragos, me quemo en la humedad de tu boca. Te saboreo mientras me alejo, te paladeo hasta otro nuevo encuentro. Me llevo la esencia de tu piel adherida a la mía, y te voy aspirando a cada paso que me separa de ti. Eres todo lo que quiero, mujer. Una sonrisa depositada en mi sueño me regala la esperanza de volver a tenerte de tarde en tarde.

                                             

                                                               

martes, 3 de marzo de 2015

QUIZÁS



foto sacada de internet


A cinco besos de su boca le hacía el amor con la mirada tras el humo de un café.

Caía la mañana igual que sus ojos cuando le rezaba fantasías adolescentes en la gruta de su oído. El eco de su risa inundaba los espacios como banda sonora de una película proyectada sólo para ellos. Se perdía entre las pestañas de ella para encontrarse a medio camino entre el brillo de las pupilas y la humedad de la boca.

Siempre se escapaba alguna mariposa si le juraba amor. Mariposa que ella rescataba y guardaba junto a las demás. Él… conocedor de esa habilidad las liberaba a conciencia. Y ella… a su vez, le escondía besos tras la oreja y en la curva del cuello.

Envueltos en las arrugadas sábanas se desayunaban entre cálidos abrazos y sinuosas palabras. Se sorprendían con la ternura de sus caricias, con la respuesta de su piel, con la voz de sus manos, con el canto de sus cuerpos… Suspiros etílicos danzaban sobre ellos como planetas confabulándose para la invocación.

Recogidos los deseos, arropadas las pasiones, dormitan las ganas en la almohada de sus costados.

Quizás fuese porque él era mar bravío y ella barquita caprichosa. Quizás fuese porque él era noche cerrada y ella faro de Alejandría. Quizás fuese porque él era veneno y ella antídoto. Quizás fuese porque él prometió cuidarla y ella se dejó cuidar. Quizás fuese porque eran sólo ellos.