lunes, 26 de febrero de 2018

MIRADOR





A la venta en Amazón



A lo largo de la vida vamos acumulando sueños cumplido y no cumplidos. Alguno se da la oportunidad sin esperarlo, como ocurre en este caso. Agradezco el gesto y la confianza que Nino, depositó en mí, algo que... no encuentro palabras para expresar... A Athenea por su constante aliento, y aunque no es la recogida de ningún premio... es mi deber ser agradecida a quien tanto ha demostrado apoyo y amistad. 
Un honor haber participado en esta Antología y estar entre autores de la talla de:











 Miradas oteando un mismo horizonte
y en cada una de ellas emergen
distintos pensamientos.



©Auroratris


domingo, 25 de febrero de 2018

DERRUMBE












Si alguna vez tuve trono,
Nube o cielo donde habitar.
Lo Olvidé.

Desconozco el camino de regreso.
Tres peldaños descendí, aunque parecieron trescientos.

Alzo mirada, frente y pecho,
Ante una tormenta inconclusa,
Con La esperanza de que
el ojo del huracán me arrebate
De esta ignorancia,
donde sumerjo la incertidumbre de mi existencia.

©Auroratris








jueves, 22 de febrero de 2018

CHATEAU







Además de tu voz, no hay otra cosa que altere más mi estado que el tono personificado de mi móvil. Después de tanto tiempo, de casi olvidar-te-nos, apareces como si nada con esa jovialidad que te caracteriza y llamándome de esa manera tan adolescente que me enerva hasta la saciedad.
Un café… vernos, sólo hablar…

Algo que no creemos ni hartos de “Chateau”. Aun así, y tras darte cuatro o cinco largas, accedo a bajar a la cafetería de la esquina y poderte decir en tu cara: “hasta la vista”. Te me presentas desplegando todo tu armamento para la (re)conquista, me sonrío ante tu presentación buscando en mi memoria cómo catalogarla… de circo, de vedette o simplemente de mago.

De mago… sí, porque por arte de magia vuelvo a caer en tus artimañas, en lo que me provoca tu roce, en cómo me enciende tu mirada… veo moverse tus labios y dejo de oír lo que dicen, me concentro en las palabras, pero yo sólo escucho mi nombre… y un “vayámonos de aquí”.

Como una espectadora hipnotizada me dejo arrastrar por tu “ven” y subiendo a tu coche ya sé de antemano que estoy perdida, que todo lo que luché y construí en este tiempo se irá al garete. Te miro y te respiro… llevas ese aspecto impecable que tanto me atrae, tu seguridad es como mi visado para lanzarme a la aventura más atrevida.

Pones en marcha el motor y yo toda mi imaginación. Sé dónde iremos a parar, a esa habitación de hotel que tiene grabados nuestros nombres, nuestros gemidos pintan las paredes… y en el ambiente sólo se advierte el aroma de nosotros dos.

No me he equivocado. Me divierte acertar o conocerte, algo de eso hay. Me quedo un segundo apoyada en la puerta del coche admirando el edificio que tantas noches acogió nuestra pasión o nuestro error. No, error no, si algo me hizo sonreír no es un error, me digo a mí misma. Aparto los pensamientos aprovechando que me tiendes la mano para rápidamente cobijarme en tus brazos, y entrar así al interior.

Todo pensado… no pasamos por recepción,  decías que tan sólo era un café a sabiendas de que pasaríamos directamente al “chateau”.
Ambos nos miramos, mi ropa deja mucho que desear… lejos de ser la elegancia personificada parezco alguien que se ha escapado de casa. Me acerco a la ventana para ver cómo cae la tarde y así poder sumar una más desde este rincón, te acercas por detrás ofreciéndome una copa y sacándome de mi ensimismamiento.

Un brindis por nosotros, por supuesto. Bebemos sin dejar de mirarnos, siguiendo el recorrido del líquido por nuestras gargantas, miro fijamente cómo asciende tu nuez, sé que en ese momento estás pensando lo de aquella vez cuando mi lengua pegada a ella viajaba en sus ascensos y descensos provocando la risa, y el casi ahogamiento. Dejas tu copa sobre la mesita al mismo tiempo que coges la mía dándole un pequeño sorbo, el suficiente para mojar tus labios… la dejas junto a la tuya y… te muestras.

Sé que si bebo de tus labios ya no habrá marcha atrás, de hecho, no la hubo desde que accedí a bajar a la cafetería. Cogiéndome por la cintura me atraes hacia ti, estoy tan cerca que siento tu respiración, el sabor del licor… tu aliento se va colando hasta provocar el cierre de mis ojos y la abertura de mi boca…  llegar a la tuya y … consentir el beso primero que dejará salir al resto. 

Empezar a bebernos.



©Auroratris








jueves, 15 de febrero de 2018

ANIMA MEA







Si se desliza por el filo
De tu cordel,
Cortejando su agonía
Con tu incisión.

Si deshace los nudos
De este abrazo negro,
Que oprime sus inciertos pulsos.

Si abandona carne, piel y huesos,
Dejando al descubierto
Su nimio peso.

No catalogues de desertora
A esta incauta alma,
Pues,
la pureza reside
‎en su agridulce rebeldía,
‎en su espiral vuelo,
‎en su arcaico postramiento.

© Auroratris







lunes, 12 de febrero de 2018

HUMO









Humo... Pálido y etéreo
Conjugando y juzgando,
Como un saco de alfileres
En el fondo de mi garganta.

Envuelve las nieves
que amenazan con el declive de un suicidio,
En pos del tiempo...

Vaticina una soterrada figura
A las puertas de un torreón
Que se derrumba a la inversa...

Humo encadenado a la mandíbula del silencio.

© Auroratris










jueves, 8 de febrero de 2018

EVOCANDO(TE)








En la memoria de mis manos se erige tu forma
como ara predestinada para veneración .
Díez mandamientos atornillados a la tabla de salvación...
Tu osamenta.

Niegan la deformación de lo aprendido.
Y asemejándose a un mimo en plena actuación,
se deslizan por la línea imaginaria que separa lo humano de lo divino...
La tierra del cielo, la mar de los abismos...
Atesorando toda la historia de tu piel.

En la memoria de mis labios
se graba con Suspiros tu nombre,
oración latente
que emerge de las entrañas elevándose a mi sino,
reverberando las letras...
Enredándose en la lengua como un baile frenético de expiación.

En la memoria de mis ojos
guardo en arca de Templario todo fotograma de lo nuestro...
Carceleras las pestañas
ante la fuga de algunos verbos,
 encadenan todos los pecados comulgados.

En mi memoria: Tú

© Auroratris