martes, 27 de noviembre de 2012

ÁNGEL MÍO


 
http://imagenesifotos.blogspot.com/2009/03/imagenes-de-hombres-y-mujeres-alados.htmlenda
 
 

 Un comentario irónico sobre un boleto de lotería y un complemento en tu liga, hizo que cruzara el país, no una, sino dos veces para estrellarme en tu corazón.

En la primera me atrapó tu limpia mirada y ¿por qué no? también tus caderas. La sonrisa en tu rostro me elevó al cielo; de ahí ese piropo: tú eres mi ángel.

Dudé en volverte a ver. La distancia, los compromisos, la maldita responsabilidad. Soñaba con tu voz, tus palabras, tu risa, y ¡otra vez! ¿por qué no? tu contoneo al caminar.

Lejos del mundo. En un columpio colgué nuestra felicidad. Cuando el balanceo cesó, la vista era más nítida, más dura, se veía el suelo con más crueldad. Los nervios se apoderaron de mí, los vértigos, las dudas. Fui investido con la toga del miedo. Te miraba y el pensamiento me dolía. ¿Cómo puedo quererte tanto, ángel mío, y aun así  no encontrar el consuelo en tu abrazo?

Consumí mi cigarro a la misma vez que acabé con lo nuestro. Apuré el último sorbo de  café, nunca un trago me supo tan amargo. Me llevé la mano al pecho cuando te dije adiós. Me oprimían las palabras al subir por la garganta para morir en los labios. Aparté mi hombría a un lado para que una lágrima me acompañara en ese instante.

El destino nos unió y la distancia nos separó. ¿Podrás perdonar algún día a este loco, viejo y cansado corazón? ¿Podrás mirar a los ojos del pasado y sonreírme desde tu selva? ¿Podrás hacerlo, ángel mío?

 

 

lunes, 12 de noviembre de 2012

SI NO TIENE EDAD


 

 Suena una música de desamor y descubro unos ojos soñadores. No puedo creer verte así. No tienes edad.

Busco en la caja de los recuerdos y el pasado me sopla en la cara. Apenas hablabas y ya tarareabas aquella osada canción: “En la casa de Inés”. Yo me desgañitaba con los “tres cerditos” y “gusanito medidor”. Tú me retabas con “una mano en la cabeza y un movimiento sexy”. Atacaba con la “vaquita de Martín y el niño robot”, y “tu mano en la cintura” conseguía que abandonara la batalla y me uniera a tus tonadas, sin dejar de repetir: ¡si no tiene edad!

Hoy me sorprendo de nuevo y no es por una canción. Tu mirada lejana, tus movimientos livianos, tus momentos de intimidad, tu territorio, como tú lo llamas. ¿Quién será? ¿Quién te ofrecerá el cofre de los besos? ¿Quién anidará en tu corazón? ¿Quién será el primero que robe tus lágrimas, tus suspiros, tus sonrisas? ¿Quién, princesa, si no tienes edad?

Ya no recordaba cuando a tus años una mirada me hacía soñar, me colmaban de ilusiones unas promesas dichas en cualquier esquina. Cuando una canción me tocaba el corazón y me desnudaba el alma. Ya no me acuerdo si fue la risa o el beso. ¿Quién lo dio primero?

Paseas tras mis pasos, vas por las mismas aceras que una vez pisé. La historia se repite. Ley de vida.

Aún están presentes nuestras guerras de pulgares, de pestañas, de ombligos, de pies, de nariz… Todavía suena una voz pidiéndome mimos a cualquier hora. Todavía estás aquí conmigo. Soy consciente del poco tiempo que nos queda. No lo pienso, lo vivo. Te disfruto, te rio, te miro y te hablo.

Mi niña no tan niña. Escribes en tu diario, escuchando canciones de amor. Yo te miro a lo lejos y me recuerdo en otra época, en otro lugar. Y me digo: si no tiene edad, ¿o sí?
 
P.D.- Siempre eligió su música, hoy no iba a ser menos.
 
 
 
 

 

lunes, 5 de noviembre de 2012

IMPULSO


 
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=428510
 
 
Si un desconocido te regala flores, eso es impulso.

Así rezaba un anuncio en los años ochenta. Nada que ver con el tipo de impulso del que soy esclavo. Soy poseedor de uno enfermizo, obsesivo compulsivo, maquiavélico en ocasiones. Llegando incluso a  sorprenderme de mí mismo a estas alturas de mi vida.

Impulso es cuando tras una jornada de trabajo, cabalgo a lomos de mi Davidson, devorando doscientos kilómetros sólo para agarrarme a tu cintura y oírte pedir que te ate más fuerte. Llegar a tu telefonillo y preguntar si eres tú mi cena, si me esperas en la cama o en la cocina. Donde esté tu cuerpo encontraré mi descanso.

Impulso es cuando a las cuatro de la mañana te mando un whatsapp  con una foto de mi torso desnudo y pregunto irónicamente: ¿duermes, amor? Seguido de otro mensaje en el que insinúo cómo te espero yo. A que vengas a mi encuentro le llamo heroicidad.

Impulso es cuando paso cerca de una de esas tiendas de ropa femenina. Me lanzo a la captura del conjunto más osado y me lo imagino adornando tus encantos. No hay vuelta atrás, pagado, ya es mío. Monto todo un escenario romántico-erótico-sexual donde tú eres la protagonista y él un efímero extra.

Impulso es cuando un olor me recuerda a ti. Me afano al deseo de tocarte, de vivirte una vez más, de verte sólo vestida con tu perfume.

Impulso es cuando la lluvia nos sorprende en plena calle y te abrazo vigorosamente y dejo que las gotas resbalen por tu cara para beberlas en tus labios.

Impulso es desear tenerte y tenerte. Dime, amor, ¿es impulso o necesidad?
 
 
P.D.- Para Gondolilla, conocedora de estos impulsos.