Mis amigos

Traductor

Directo a tu buzón

domingo, 23 de diciembre de 2012

POBRE NAVIDAD


 

http://www.comunidadgdi.com/arte-manualidades/velas-de-navidad-y-su-significado.html

 

 

Tal vez debiera empezar diciendo que es la mejor época del año, la más bonita, luminosa, familiar, llena de sueños y demás cursiladas.

Mas no puedo. Ya no me lo creo.

Yo veo a la Navidad como una gran señora ostentosa y arrogante que abusa de los adornos para ocultar la realidad: disfraza una apariencia distinta de la que es. Viene cargada de luces para ocultar su oscuridad, de brillos para sus sombras, de ruido para su soledad, de colores para su tristeza.

Se pasea como cada año abanicando su soñadora mirada, cantando para ahuyentar a los fantasmas y sonriendo para sí misma intentando con un conato de felicidad autoconvencerse de que en verdad, es feliz.

Una noche al año enciende la llama de los sueños. Dejando que su luz centellee  entre sombras, entre recuerdos, entre lágrimas de ayer.  Entre los que una vez abrazaron su  embellecida figura. Aquellos a los que frívolamente recuerda en esta noche llegándole incluso a dedicar un brindis de amargura.

Es falsa la Señora. Me mira descarada, con desaire. Me reta con la mirada, me provoca con su risa, me enfada con su canto. Me induce al deseo de odiarla cada vez un poquito más.  No puedo mantenerle el pulso por mucho tiempo. Bajo la vista y me encuentro con un coro de querubines, todos embelesados con una boba sonrisa dibujada en sus rostros. Hechizados con su presencia.

No consigo lidiar con eso. Me recuerdan un pasado donde al calor de un brasero, al olor de las castañas y envuelta con la voz de la sabiduría, una niña se dejó cautivar por una joven Navidad.

Con el paso de los años ambas han crecido y  descubierto el interior de cada una. No se esconden, ya no se engañan, son ellas sin más. Mientras una apaga la vela para dejar de recordar, la otra la mantiene encendida para iluminarle el alma y ayudarla a soñar.

¡Pobre Navidad!
P.D.-  Pese a este relato antinavidad, deseo a tod@s aquell@s que pasen por este rincón una muy Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

SIN AMANECERES



Otra cita que sumar a mi larga lista.  Hombres ansiosos por pasar una noche de locura, desenfreno y pasión. Personas que adoptan una falsa identidad vendiendo una imagen que se desvanecerá cuando llegue el nuevo día. Vendrán con un despliegue de sonrisas próximas a caducar. Palabras halagadoras que durarán sólo una noche: esta noche.

Quedamos en un restaurante algo ostentoso para mi gusto, mas elegido por él. Un pensamiento cruza mi mente: ¿me querrá impresionar? Llego puntual y para mi sorpresa, él no está. Me incomoda sobremanera. Cuando estoy instalada en la que será nuestra mesa, empiezo a recordar otros encuentros, distintas ciudades, distintos lugares, distintos países…misma situación.

Mientras hago un rápido repaso del lugar, voy cayendo en la cuenta de que estoy en un reservado. El enojo por la impuntualidad hizo que no estimara este dato. Sopeso si es por romanticismo, intimidad o algo de misterio. Verle entrar hace que abandone mis pensamientos.

Sus ojos me escrutan tras unas gafas negras, su paso resuelto y sus movimientos confiados, hacen que salten las alarmas. No es como los demás. Algo en él me intimida en exceso. A mí, precisamente a mí.

Saluda a la misma vez que besa mi mano. Pienso que es un anticuado. Toma asiento y sin dejar de mirarme desnuda su mirada. Quedo hechizada en este mismo instante. Algo va mal, los nervios se van apoderando de mí. Balbuceo unas palabras, tan ininteligibles y tan pastosas como mi nuevo estado. Quedamos envueltos entre lo místico y lo sobrenatural. Ninguno de los dos prueba las delicias del chef. Nos bebemos con la mirada.

Durante el transcurso de la noche voy adquiriendo más confianza, vuelvo a ser yo otra vez. El desarme del comienzo de la velada va desapareciendo paulatinamente. Me intriga este hombre, hay algo en él que lo hace interesante, atractivo, hechicero, en una palabra: hermoso.

Tras este amago de cena, decidimos ir a un lugar más íntimo. Un “tu casa o la mía” deja clara la propuesta de tomar una última copa o un último soplo de vida. Es justo que sea en mi casa, en mi espacio, en mi territorio. No quiero que vuelva a ocurrir la anulación del primer momento.

Lo tengo todo planeado, medido, calculado. 

Pasamos directamente a los besos, las caricias encienden la pasión, nos dejamos llevar por el fuego de los cuerpos, cuando estamos a punto de sucumbir en los brazos del placer, ocurre que las miradas proyectadas en sangre no ocultan el deseo de morder nuestros cuellos, destapamos los demonios que llevamos dentro, nuestros afilados colmillos se encuentran y nosotros nos vemos por primera vez.

Seres inmortales, errantes por los siglos de los siglos. Sobrenaturales en este mundo de mentira.

Acaece la magia en nuestra extraña existencia y ya por siempre caminamos juntos por toda la eternidad.
 
ladamadelosvampiros.blogspot.comnda